Hace unos años (uno o dos, tampoco somos tan viejos xD) mientras hacía zapping me encontraba con esto en la tele:

A mucha gente le llamó la atención por lo original del mensaje, sin embargo logró que yo me parase en ese canal a ver el anuncio por la voz; conocía esa voz.

Y efectivamente, por si algunos no lo sabíais, esa es la auténtica voz de Julio Cortázar, autor del texto que se lee (Es “Preámbulos a las instrucciones para dar cuerda al relojs" perteneciente a su obra Historia de Cronopios y Famas.)

Mi primera reacción fue de indignación. El anuncio me parecía una pasara pero...¿En dónde se nombraba quién era el autor de ese texto?

Exactamente; en ninguna parte. Sólo en una pequeña parte en los anuncios de prensa. Y todo esto todavía resulta mucho más sorprendente si recordamos que Cortázar odiaba la televisión de forma manifiesta.

Más allá de este caso particular, no es la primera vez que la publicidad se une a la literatura. La publicidad busca una fuente de inspiración y a su vez la literatura se alimenta de esta para convertirse en objeto de venta. Está claro que literatura y publicidad son un buen matrimonio con sus discusiones y reconciliaciones.

Shakespeare anuncia cursos de inglés mientras Don Quijote come queso manchego y bebe brandy. (Tenéis mucha más información sobre esto en este artículo de Vilar Pacheco).

Otra iniciativa que relaciona publicidad y literatura es la del restaurante “Pecados capitales”; 10 escritores comenta un plato y lo relaciona con un pecado capital.

¿Recordais algún otro ejemplo de esta relación?

Fuentes: Os dejo un artículo de Cristina Peri Rossi

http://www.marketingnews.es/Noticias/Bienes_duraderos/20070322001

http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n33/rpizano.html

http://elrosblue.blogspot.com/2007/04/publicidad-literaria-o-literatura.html